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sábado, 15 de marzo de 2014

Hotel St. Regis en Bora-Bora.


Después de mucho (pero mucho) tiempo sin escribir en el blog, hemos decidido empezar de nuevo, aunque esta vez fijándonos mas en nuestras experiencias que en los datos de los hoteles y lugares que hemos visitado. Porque nos gusta viajar, y nos gusta hacerlo bien, lo que para cada persona puede significar una cosa, para mi significa comodidad y relax. Por eso he decidido acordarme de los distintos hoteles que hemos podido alojarnos en distintos viajes. Empezando por el hotel St. Regis en Bora-Bora.



Cuando uno piensa en Bora-Bora piensa en el paraíso, y esta en lo cierto, pero hay que puntualizar algo. Bora-Bora es una isla de Resorts turísticos superlujosos casi todos puestos en medio del paraíso, pero no hay nada mas, y quiero decir en cuanto al pueblo, no hay nada destacable para el turista excepto los espectaculares hoteles y las distintas actividades acuáticas. Eso si, los hoteles son lo mas.




Me centro en el St Regis porque es donde estuvimos, que es una enorme extensión de casas sobre el agua que se van expandiendo hacia el mar en distintos brazos partiendo de un punto central donde se encuentran las instalaciones principales del hotel.



El St Regis esta sin duda a la altura de lo que uno paga para quedarse en el. El personal nos pareció de lo mas amable, y muy eficientes. Hubo un pequeño problema con el aire acondicionado y lo solucionaron rápidamente. Nuestra casa era excelente, desde luego por fuera no se puede imaginar como son por dentro. Un pequeño salón con televisor y un gran sofá con parte del suelo de cristal para ver el mar, una terracita con dos hamacas y acceso al mar para poder bañarte si lo deseas y, por supuesto, una habitación increíble con una cama gigante de matrimonio con todas las comodidades que uno pueda necesitar. Y como no el baño, apenas separado de la habitación, con el retrete aparte en una pequeña habitación (esto es la polinesia francesa) y una bañera y una ducha de esas enormes con chorro de lluvia donde sobra el espacio y es una gozada.












Las habitaciones desde luego son geniales, pero tengo que decir que a mi lo que mas me gustó es la tranquilidad y la paz que allí se respira. A pesar de que el hotel no estaba vacio, pudimos disfrutar de una maravillosa playa prácticamente para nosotros solos y sobretodo de una magnifica piscina (adornada con pequeños azulejos de coral) que dude que olvide alguna vez en mi vida. Si lo que se busca es relax, tranquilidad y privacidad este es el sitio sin duda.





La comida también es uno de los puntos fuertes de este hotel. El primer dia comimos en el bar de la piscina, realmente bueno todo, pero al ir con todo incluido el resto de comidas fueron en el restaurante Te Pahu junto a la playa. El buffet libre es excelente y cuando digo excelente es que puedes pedir casi de todo, desde un buen solomillo hasta unas fantásticas langostas a la plancha.



En resumen, ya sea para relajarse o de Luna de Miel (que al parecer va mucha gente) el hotel St. Regis de Bora-Bora es un sitio de ensueño como hay pocos.

domingo, 7 de septiembre de 2008

ALASKA 2008-Los vuelos.

Lo mas difícil cuando decides que vas a hacer un viaje por Alaska, en nuestro caso un crucero, es hacerte a la idea de lo lejos que esta, y las muchas horas que vas a pasar viajando. Y efectivamente aciertas, Alaska esta muy lejos y el viaje se hace interminable. El plan de viaje debería ser el siguiente: salida de Madrid al mediodía (hora prevista 12:40) volando unas ocho horas para hacer escala en Toronto, ya que no existe un vuelo directo Madrid-Vancouver, que es el destino final. En Toronto enlazas con el vuelo a Vancouver que tiene una duración de unas 4 horas y media. Todo esto volando siempre con la misma compañía, Air Canada. El paquete entero lo teníamos contratado con Catai Tours. Ya que teniendo que hacer un cambio de avión te aseguras que la compañía se hace responsable si hay algún retraso o lo que sea.
Ese es el plan de vuelo que debía pasar , pero por supuesto no es lo que pasa. Empezaré por decir que no es ninguna catastrofe, pero en un viaje de semejante duración cualquier inconveniente es un problema , y dependiendo de las horas que lleves de viaje un autentico dolor de cabeza. Bien , pues para empezar y para no perder la costumbre había overbooking, cosa que retrasó el vuelo un par de horas. Salimos de Madrid a las 2:30 del mediodía, después de que un par de pasajeros vendieran su asiento a algún otro que reclamaba lo que deberían ser sus derechos, pero desgraciadamente el overbooking es legal y no puedes hacer nada.¿Se atreverá alguien a regular esto algún día?.
Con el retraso perdimos el vuelo de enlace lo que nos llevó a tener que esperar un par de horas más en el aeropuerto de Toronto. Tengo que decir a favor de Air Canada que los trámites para cambiarnos el billete para el siguiente vuelo se hizo con rapidez y sin ningún problema. Es mas, ni siquiera hubo que cambiar los números de los asientos ni las etiquetas de las maletas. Aquí ganaron todos los puntos que perdieron por el trato de las azafatas en el siguiente vuelo. También es verdad que cuando llevas mas de diez horas de viaje todo puede parecerte un infierno, pero ahora, después de superar el jet lag y salir del estado medio zombi en que te deja, sigo pensando lo mismo.

Por fin llegamos a Vancouver después de un vuelo que parecía no tener fin. Una de las peores sensaciones que puedes sentir en un avión es creerte que ya casi estas llegando y que te digan que faltan mas de 2 horas para aterrizar, algo que me pasa siempre. Además soy incapaz de dormir en un avión, al contrario que mi pareja, que tiene una envidiable habilidad para caer dormido en segundos.
Del aeropuerto al hotel fue todo muy facil, recogimos las maletas sin problemas y vinieron a recogernos de la agencia en una limusina. Nos quedamos sorprendidos porque no esperábamos mas que una furgoneta. Nos subimos a ella y en 20 minutos estamos en el hotel Sheraton Wall Center de Vancouver.
El hotel es un cinco estrellas, que por supuesto estaba incluido en el paquete que contratamos. Solo estuvimos una noche (pasaremos otra al volver del crucero) pero nos pareció un gran hotel. La habitación no es especialmente grande, pero tiene todo lo que necesitas, incluso algunas cosas que no necesitas. Creo que la única palabra para describir la cama es ideal, es sin duda la mejor cama de hotel en la que he dormido, y las almohadas son tan buenas que hacen que robar una no te parezca una mala idea (aunque no lo hicimos, claro).
Entre hacer el “check in” , dejar las maletas y tal eran ya mas de las diez, estábamos muy cansados y hambrientos, así que decidimos ir a cenar a algún sitio en plan rápido y que no estuviera lejos del hotel. Preguntamos en recepción y el chico (muy amable) nos recomendó un par de sitios, nosotros nos decidimos por un italiano Gigi´s restaurant esta en Davie Street, es un local pequeño y recargado, pero acogedor. Tiene un escenario donde por lo que pudimos leer suelen hacer actuaciones de jazz. Los fingers de pollo y la pizza que me comí estaban muy ricos, la pizza se parecía un poco a las de Pizza Hutt pero en bueno. Y la sopa y el bistec que se comió mi pareja tambien. Después de esto lo único que recuerdo es poner mi cabeza en la almohada y un fundido en negro. Después de un viaje así el cuerpo necesita un “reset”.