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jueves, 2 de octubre de 2008

CRUCERO NORUEGA-Embarque y 1er dia de navegacion



Dicen que hay tres viajes que debes hacer, si puedes, en la vida. Tres cruceros, Alaska, el canal de Panamá y los Fiordos Noruegos. Pues es este ultimo el que nos ocupa, así que salimos desde la estación Delicias de Zaragoza dispuestos a recorrer los fiordos noruegos.

Esta vez contratamos un paquete completo con Costa Cruceros. El paquete incluía los vuelos de ida y vuelta hasta Copenhague que es de donde salía el crucero. En principio eso esta bien, el problema era que los vuelos eran con Spanair. Fuimos los últimos para todo, y curiosamente hicimos las colas mas largas, igual a la ida que a la vuelta los pasajeros que volaban con otras compañías siempre pasaron primero. Es una cosa a tener en cuenta, puesto que los vuelos son (al menos para mi) la parte mas agobiante de un viaje.

Cuando llegamos al aeropuerto de Copenhage la cosa fue bastante fácil, recogimos las maletas y encontramos a los responsables de Costa sin problemas. Se hicieron cargo de nuestras maletas y nos llevaron en autobús hasta el puerto. Embarcar fue realmente sencillo, para mi era mi primer crucero y la cosa fue muy bien.



El primer día era de navegación, lo que fue genial porque nos dio tiempo para descansar, relajarnos, darnos una vuelta por el barco y dar buena cuenta de la piscina y los jacuzzi. Algo que me apetecía hacer, ya que este era mi primer crucero y tenía curiosidad. Lo cierto es que es bastante impresionante, y desde fuera nunca imaginas como es de verdad un barco por dentro.
Nuestra habitación era una especie de camarote suite con balcón que estaba realmente bien, muy cómoda y espaciosa (al fin y al cabo era una suite). Para llegar a Flam, nuestro primer puerto, hay que navegar a través del Sognefjord o Fiordo de los sueños por el que navegaremos durante todo el crucero, que es precioso. Es impresionante ver adentrarse ese barco entre montañas enormes y verdes de las que no dejan de caer, de vez en cuando, pequeñas cascadas desde lo alto. La noche acabo muy bien, cenamos estupendamente en el restaurante italiano del barco con un sorprendente buen vino.






lunes, 8 de septiembre de 2008

ALASKA 2008-Un poquito de Vancouver DIA 2








A pesar de habernos acostado sobre las 23:00 horas y dormir hasta las 8 de la mañana, el jet lag hizo su trabajo y nos costo bastante despertar. Casi hubiésemos pagado por seguir durmiendo, pero teníamos una pequeña excursión por Vancouver y nos apetecía mucho. A las 9:15 nos recogieron puntuales en el hotel (Catai, de momento, genial) con un minibús y el resto de la gente. Comenzamos el mini tour por lo que llamaríamos el barrio chungo de Vancouver, Old Town, que viene a ser el sitio donde estan los vagabundos aquí (de cualquier clase), a los que ellos llaman “white trash” (basura blanca). El guia nos explico que tienen asistencia social y varias ayudas, que es una manera de tenerles controlados en una zona y ellos hacen lo que quieren. Por supuesto que causan problemas, pero muchos menos ya que tienen cubiertas sus necesidades básicas. Creo que hubo gente que pensó que era inapropiado para una visita turística, pero a mi me pareció muy bien. Vancouver puede ser vendida muy fácilmente como el paraíso, y realmente en algunos aspectos lo es, pero es bueno enseñar lo que tiene de malo que, en comparación con lo bueno se queda en nada.
La visita siguió por Chinatown, ya que Vancouver tiene la mayor población asiática después de San Francisco, 53%. Que estas entrando en Chinatown es evidente cuando cruzas la enorme puerta principal del barrio que prácticamente simboliza que entras en otro mundo. En este Chinatown, al contrario que en el de Nueva York , nadie habla ingles y la mayoría de su comercio no son las imitaciones de todo tipo, sino la comida. Cerca de allí, en Gastown, pudimos ver el único reloj del mundo que funciona con vapor. Este reloj esta situado en la esquina de las calles Water y Cambie y emite un pitido cada 15 minutos. Dejando a un lado su utilidad, resulta curioso un reloj de vapor en el siglo XXI . Gastown es la parte mas vieja de la ciudad, y según cuentan la fundó Gassy Jack Deigton. Deigton convencia a la gente para ayudarle a construir su taberna a cambio de pagarles en whisky y así la gente se fue quedando y se formó la ciudad. Hay que ver lo que hace el alcohol.




Durante el trayecto entre sitio y sitio nuestro guia se dedicó a contarnos curiosidades sobre la ciudad. Algunas las pudimos comprobar por nosotros mismos, como que Vancouver (o sus habitantes ) es bastante informal. Tanto en su manera de vestir como en sus gustos y aficiones. Una exposición sobre Dalí podría pasar totalmente desapercibida, o una buena opera podría no llenar (de esto ultimo yo no estaría muy seguro), pero una exposición de mountain bikes tendría el lleno asegurado.

Vancouver es la segunda ciudad mas gay de Norteamérica después de San Francisco. No es que la población gay este ubicada en un barrio en particular, pero si hay puntos mas significativos como Davies Street o Kitsilano zona, que era el antiguo barrio hippie reconvertido en una de las zonas con mas calidad de vida de la ciudad. Estupendas playas y casas mas estupendas aún, rodeadas de zonas deportivas para disfrute del personal. Sin duda es un barrio donde a uno le gustaría vivir, si tuviese pasta, claro. Nuestra siguiente parada en el tour fue el Queen Elizabeth Park, situado en Little Mountain, la parte mas elevada de Vancouver. Es un enorme jardín, regalo de la reina Isabel II en una visita, con toda clase de flores y plantas. Es realmente bonito, pero solo es uno de los 180 parques que hay en la ciudad.







Y dejamos lo mejor para acabar la visita, el Stanley Park. Un impresionante parque en el que hicimos dos paradas. La primera de ellas fue para ver los Totems supuestamente hechos por los nativos o “first nation” como prefieren que se les llame. Digo supuestamente porque parece ser que cuando algún totem se rompe o le pasa algo, ellos mismos hacen otro y lo sustituyen, así que mucha antigüedad no parecen tener. De todas maneras la visita merece la pena y el paisaje es precioso, aunque mejora en la siguiente parada. Volvemos a subir y nos adentramos mas en el parque, nos explican que tubo que ser vaciado por la frondosidad de sus árboles, que impedían la entrada de la luz. Es impresionante ver un parque tan cuidado, teniendo en cuenta que es una zona transitada por vehículos, todo esta increíblemente limpio y cuidado. En la segunda parada hay dos vistas interesantes, la del lado norte de Vancouver y la del Lions Gates Bridge, que como su propio nombre indica es un puente que une esta zona con el resto de la ciudad. Es un puente entrando casi directamente en un bosque, una prueba mas de que la naturaleza esta por todas partes en esta ciudad.
El tour termina dejándonos en el muelle de embarque para subir al crucero, y todo seria muy fácil si no hubiésemos olvidado algo, hay que volver a entrar en Estados Unidos. Eso significa un control de inmigración, una de las cosas mas humillantes y vergonzosas que ha inventado el ser humano. Lo realmente chocante fue comprobar el cambio de trato de los canadienses a los americanos. Los primeros son todo amabilidad, hacen su trabajo estupendamente, pero los segundos, eso ya es otra cosa. El cambio se nota de inmediato, para empezar te van separando dependiendo de tu nacionalidad y después te dan un cuestionario (de los mas estúpidos que he visto en mi vida) para que lo rellenes.
La actitud de lo que llamaríamos el “funcionario” americano no puede estar mas llena de prepotencia y desprecio. Cuando mi pareja ha terminado de rellenar el cuestionario y se levanta para informar a la agente de inmigración de que ya ha terminado y podemos pasar al siguiente paso, ella , sin dejarle hablar siquiera nos chilla: “sientense que ustedes aun no tienen el visado”. No puedes evitar sentirte como una especie de delincuente y con eso te quedas, porque allí manda ella aunque no sea nadie, y por menos de nada te montan un pollo. Esto no es ninguna novedad, cualquiera que haya viajado alguna vez a Estados Unidos sabe que lo peor de visitar ese país es inmigración. De los americanos no diré nada de momento, que el crucero es muy largo y ya habrá tiempo.

Bueno, pues después de todo esto, por fin embarcamos, con rapidez y sin ningún tipo de problema. Copita de champagne de bienvenida y al camarote. Nuestro camarote esta muy bien y la cama sorprendentemente tambien, es pequeño, pero con balcón, no olvidemos que aquí el paisaje es muy importante. Aunque me temo que las previsiones no son buenas, puede que este nublado o lloviendo bastante, lo que tambien significa niebla, y eso no es bueno. Nos traen las maletas, las deshacemos y nos vamos al buffet a comer. El buffet es mas bien del montón, nada especial. Hoy la cosa era mas caótica porque hemos embarcado casi todos a la vez, y después todo el mundo ha ido a comer. Espero que los demás días todo sea mas tranquilo.
Después de comer zarpamos casi inmediatamente y subimos a cubierta a verlo. Es muy curioso como los americanos, que son los segundos en numero de pasajeros en este crucero, no necesitan ninguna motivación para ponerse a hacer una conga. Les basta con un animador y ahí van todos, y sin haber bebido. Esto en España seria casi impensable. Para bien y para mal esta gente no tiene ningún sentido del ridículo. Resulta muy gracioso ver tocar Johnny B. Good a un trio de asiaticos que amenizan nuestra partida, mientras un monton de camareros nos ofrecen cócteles tropicales. La gente aplaude y saluda cuando pasamos por debajo del Lions Gate Bridge y así salimos de Canada rumbo a Alaska. Mañana toca día de navegación.




domingo, 7 de septiembre de 2008

ALASKA 2008-Los vuelos.

Lo mas difícil cuando decides que vas a hacer un viaje por Alaska, en nuestro caso un crucero, es hacerte a la idea de lo lejos que esta, y las muchas horas que vas a pasar viajando. Y efectivamente aciertas, Alaska esta muy lejos y el viaje se hace interminable. El plan de viaje debería ser el siguiente: salida de Madrid al mediodía (hora prevista 12:40) volando unas ocho horas para hacer escala en Toronto, ya que no existe un vuelo directo Madrid-Vancouver, que es el destino final. En Toronto enlazas con el vuelo a Vancouver que tiene una duración de unas 4 horas y media. Todo esto volando siempre con la misma compañía, Air Canada. El paquete entero lo teníamos contratado con Catai Tours. Ya que teniendo que hacer un cambio de avión te aseguras que la compañía se hace responsable si hay algún retraso o lo que sea.
Ese es el plan de vuelo que debía pasar , pero por supuesto no es lo que pasa. Empezaré por decir que no es ninguna catastrofe, pero en un viaje de semejante duración cualquier inconveniente es un problema , y dependiendo de las horas que lleves de viaje un autentico dolor de cabeza. Bien , pues para empezar y para no perder la costumbre había overbooking, cosa que retrasó el vuelo un par de horas. Salimos de Madrid a las 2:30 del mediodía, después de que un par de pasajeros vendieran su asiento a algún otro que reclamaba lo que deberían ser sus derechos, pero desgraciadamente el overbooking es legal y no puedes hacer nada.¿Se atreverá alguien a regular esto algún día?.
Con el retraso perdimos el vuelo de enlace lo que nos llevó a tener que esperar un par de horas más en el aeropuerto de Toronto. Tengo que decir a favor de Air Canada que los trámites para cambiarnos el billete para el siguiente vuelo se hizo con rapidez y sin ningún problema. Es mas, ni siquiera hubo que cambiar los números de los asientos ni las etiquetas de las maletas. Aquí ganaron todos los puntos que perdieron por el trato de las azafatas en el siguiente vuelo. También es verdad que cuando llevas mas de diez horas de viaje todo puede parecerte un infierno, pero ahora, después de superar el jet lag y salir del estado medio zombi en que te deja, sigo pensando lo mismo.

Por fin llegamos a Vancouver después de un vuelo que parecía no tener fin. Una de las peores sensaciones que puedes sentir en un avión es creerte que ya casi estas llegando y que te digan que faltan mas de 2 horas para aterrizar, algo que me pasa siempre. Además soy incapaz de dormir en un avión, al contrario que mi pareja, que tiene una envidiable habilidad para caer dormido en segundos.
Del aeropuerto al hotel fue todo muy facil, recogimos las maletas sin problemas y vinieron a recogernos de la agencia en una limusina. Nos quedamos sorprendidos porque no esperábamos mas que una furgoneta. Nos subimos a ella y en 20 minutos estamos en el hotel Sheraton Wall Center de Vancouver.
El hotel es un cinco estrellas, que por supuesto estaba incluido en el paquete que contratamos. Solo estuvimos una noche (pasaremos otra al volver del crucero) pero nos pareció un gran hotel. La habitación no es especialmente grande, pero tiene todo lo que necesitas, incluso algunas cosas que no necesitas. Creo que la única palabra para describir la cama es ideal, es sin duda la mejor cama de hotel en la que he dormido, y las almohadas son tan buenas que hacen que robar una no te parezca una mala idea (aunque no lo hicimos, claro).
Entre hacer el “check in” , dejar las maletas y tal eran ya mas de las diez, estábamos muy cansados y hambrientos, así que decidimos ir a cenar a algún sitio en plan rápido y que no estuviera lejos del hotel. Preguntamos en recepción y el chico (muy amable) nos recomendó un par de sitios, nosotros nos decidimos por un italiano Gigi´s restaurant esta en Davie Street, es un local pequeño y recargado, pero acogedor. Tiene un escenario donde por lo que pudimos leer suelen hacer actuaciones de jazz. Los fingers de pollo y la pizza que me comí estaban muy ricos, la pizza se parecía un poco a las de Pizza Hutt pero en bueno. Y la sopa y el bistec que se comió mi pareja tambien. Después de esto lo único que recuerdo es poner mi cabeza en la almohada y un fundido en negro. Después de un viaje así el cuerpo necesita un “reset”.